Noches de fiesta en el Baby ´O
La disco acapulqueña ha disfrutado y padecido a los hijos de los grandes políticos desde hace casi cuatro décadas. Y ahí, también, conviven en paz y como viejos amigos los magnates mexicanos.

En las fotos: Bobby Slim y Thalía, Rolly Pavia con amigos, Reggie Millers de los Indiana Pacers (MBA), René Hajj, Rolando Cassis y Tizito, Alejandro Basteri, Carlos Slim Jr., Miguel Díaz y otros reventados. (Foto: Revista Quién)
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Los “hijos de papi” son una creación de los años 80 que el Baby’O mimó y sufrió. El presidencialismo de José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari bañaba de soberbia a los hijos de la cúpula política, rebeldes ungidos de las canonjías paternas. “Esos hijos de políticos entraban con (metralletas) Uzi quitando cadenas. Me balearon tres veces la entrada -cuenta Carlos García, gerente del Baby en tres distintas décadas-. Alcohol, prepotencia, poder: todo se conjugaba”.
Paquito, Yoyo, Chamaco… los motes cándidos con que el Baby recuerda a Francisco Durazo Garza -en los 80 el veinteañero hijo del temible jefe de la Dirección General de Policía y Tránsito, Arturo Durazo- son una ironía que atenúa el terror que sembraba al entrar en la disco. “Se portaba muy mal. Con 20 años y ese poder era imparable”, dice el ex gerente Jesús Mondragón Mamey. Nadie olvida un día de los 90, cuando Paquito se peleó con Javier Vázquez -miembro de la familia Vázquez Raña- y sus escoltas. O cuando ordenó a sus guaruras enfrentar a Beto Checa, amigo de los dueños del antro y leyenda del puño limpio en el Baby. “Cuando esos hijos influyentes querían entrar con guaruras y armas, les decía: no, yo te cuido y estás seguro”, cuenta García.
Pero, finalmente, el ex gerente descubrió la única manera para meterlos en cintura: “Hacernos sus amigos”.
La técnica, sin embargo, no era infalible. Mario Moya Palencia empezó como cliente del Baby’O en el ocaso de los 70, tras ser secretario de Gobernación. “Se sentaba con los meseros hasta las 6 am”, recuerda Eduardo Césarman, dueño de la disco. Pero se volvió un habitué ya como titular del Fonatur. Y heredó ese gusto a su hijo, Mario Moya Ibáñez. “En Acapulco, al hijo se le tenía miedo, y pesaba. Por eso todos le hacían fiesta”, dice Eduardo López, célebre cadenero del puerto. “El Gordo Moya era un nefasto”, suelta el ex gerente del Baby Juan Carlos Legarreta.
Novio de la conductora británica de TV Samantha Juste , Mario hijo era atendido una noche de hace casi tres décadas por José Luis Tellechea El Puma. De pronto, su guarura de dos metros, El Chiquilín, invitó hot dogs a varios empleados de la disco en un puesto de afuera. Mientras comían, un coche se paró atrás del de Moya. Al Chiquilín le brotaron malos modales. El Puma recuerda la frase que desató la ira: “Váyanse a la chingada. No se pueden parar aquí”. Del coche bajó un joven: “Quítame si puedes”. “El Chiquilín hizo la finta de que iba a sacar una pistola -recuerda el mesero- pero en ese instante alguien le tiró. Murió, y él tuvo la culpa”.
Una persona entró a avisar a Moya que habían asesinado a su guarura: “Moya salió, dijo: ‘Ah, gracias’ y volvió a entrar al Baby’O”, dice Lalo, el cadenero. Pero varios empleados lo sacaron para llevarlo a su casa. “Recuerdo perfectamente que cuando se iba -añade el gerente Mamey- lo tuve que corretear: no había pagado la cuenta”.
…
NOSTALGIA
Salvo en puentes, cuando vuelve algún cliente clásico, el Baby se vacía de glamour y poderosos. Fredy Helfon acude acaso una vez al año, El Charal Slim rara vez se aparece, lo mismo que Cristóbal y Emiliano Salinas. Persiste la nostalgia: por las propinas del 100 por ciento del consumo del Pollo José Burnstein, por la visita antediluviana de Rod Stewart, por los días en que Jaimito Camil andaba con Thalía y la hacía de capitán con una carrillera zapatista llena de muppets. Por las entradas triunfales de Julio Iglesias o Julio César Chávez. Por los festivales Acapulco y Acafest y hasta por los promotores de la Costera, que molestos porque el Baby no daba comisión, alejaban a los turistas porque era un antro “de gays”.
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Source: Quien http://www.quien.com/sociales/2012/02/03/historia-del-baby-o-parte-3
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